Por Juan Pablo Moreno Castillo
Llevó mas de dos años
sin verte y todavía me pesa no estar cerca de ti. Aún recuerdo como
si fuera ayer la primera vez que nos encontramos.
Yo baje del bus, única
forma posible para mí de llegar a ella, y la contemplé. Lo primero
que me fijé fueron sus defectos, le hacía falta un poco de arreglo
por aquí y otro tanto por allá.
“De todos modos - me
dije a mí mismo - por alguna buena razón estoy aquí”
Camine junto a ella
para que me llevará a conocerla. Y sí, cada paso que daba me atraía
un poco más. Iba dejando entrever su belleza con una sutileza que te
provocan ganas de conocerla a profundidad. Mis primeros pensamientos
poco a poco se fueron diluyendo en mi mente para darle cabida a esta
nueva imagen que me presentaba.
Toda vez que daba una
vuelta me quedaba atónito, observándola fijamente, luego recuperaba
el aliento y continuaba con el ritmo normal para aparentar ante la
gente que nada me pasaba.
Después de un par de
horas llegamos al final del recorrido y yo me encontraba embelesado
por lo que me había mostrado hasta entonces pero, no sabía que
todavía hacía falta la mejor parte.
Debo de ser cuidadoso
al elegir las palabras de lo que les voy a describir a continuación,
aunque creo que sigue siendo algo inefable.
Estaba cansado,
subiendo la última cuesta, cuando levanté la mirada y… Ahí
estaba frente a mí: imponente, irradiante, su máxima belleza
reflejada con la luz de mediodía y acaparando todas las miradas que
se encontraba a su alrededor, su joya más preciada: La Alhambra.
Sus
muros de color rojizo, los Palacios Nazaríes, los jardines, la
Torre de la Vela, la Puerta de la Justicia, el Patio de los Leones,
el Palacio de Carlos V, la Escalera de Agua… La mezcla inigualable
de una exquisitez arrogante, de la cual he sido agraciado por ser
partícipe en su contemplación…
Mi querida Granada,
espero volver a estar pronto junto a ti, recorrer tus calles, ver a
tu gente, tomar un té en el Albaicín y observar, en un atardecer,
desde el mirador de San Nicolás, tu tesoro más preciado, el cuál,
me hizo enamorarme de ti.
PD. Recuerdos.

Que padre, saludos al buen More!
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