lunes, 19 de agosto de 2013

La búsqueda.











José Francisco Macias Calleja


Todo ser humano vive a la expectativa de un momento. Es innegable que aunque la vida cotidiana pueda ser rutinaria y aburrida, las personas esperan un momento de prueba, una situación en la que saquen a relucir lo mejor de sí mismas. Todo hombre quiere hacer algo por lo que sea reconocido. Desde salvar a un niño en un incendio o frustrar un asalto, hasta ganar la copa del mundo o ser presidente de algo. Muchos están seguros de lo que esperan, otros no saben qué es ni porqué es importante, pero lo cierto es que siguen aguardando.

Claro, aún con los altibajos del día a día, la esperanza de encontrar sigue en pie. Si es que el lector se siente identificado con esto; hay dos observaciones que me gustaría dejar claras, dos consejos de un amigo, de un joven que también está a la expectativa, una persona que entiende de lo que habla.

Primeramente, quiero aclarar que no vale la pena la simple espera. El hombre no debe ser pasivo, sino activo. La cuestión no es esperar las pruebas, sino ir a su encuentro. Levantar la cabeza y preguntar qué es lo que buscamos y porqué lo buscamos; porque si no lo hacemos así terminaremos haciendo cosas que no nos gustan para mantener una vida que aborrecemos.

En segundo lugar, no es racional caminar hacia la orilla del precipicio sin estar listos para brincar. Así es: hay que estar preparados para las pruebas. Vivir cada día con la mirada firme en el objetivo y trabajar para él.

Las preguntas son claras: ¿quién quiero ser? ¿por qué no ser quien quiero ser? Y ¿cómo ser quien quiero ser? Pueden sonar a preguntas difíciles, pero la respuesta se encuentra de forma muy simple: con pasión. Hay que vivir con pasión, y de esta vivencia será claro qué es lo que nos llena, quién es quien queremos ser.

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