Por María Isabel Moreno
Soy
Berenice Santos Robles, ¿qué? ¡No me puede dejar esperando en el
teléfono mucho tiempo! ¿Pero no ha escuchado quién soy? ¡Mmmm!
(A
gritos) Tú, tú, ¡cómo te llames! ¡tú, tú, tú! ¡Si alguien me
hiciera caso en esta oficina! ¡tú, Pepa, Teresa… ¡¿cómo se
llama esta chica? ¡Lucía! ¡Lucía!
- Dime Berenice
- ¡Vamos a ver! Me tienen esperando en el teléfono y tengo muchísimas cosas que hacer, así que trae tu libretita, una pluma y empieza a hacerme una lista. Un momento que ya me atienden…
¿Cómo
qué siga esperando? ¿Pero no le he dicho que es importante? Se lo
pedí antes a su compañera, comuníqueme al departamento central.
Soy Berenice Santos Robles y quiero hablar la persona que le dije.
Tapó
el micrófono y me preguntó en voz baja:
- Lucía, cariño, ¿cómo se llama la chica del departamento central, la extranjera?
Por décima vez en el
día le repetí el nombre, Pam Amberst. Desde que la extranjera tomó
las riendas del programa Berenice la llamaba cada tercer día y no
era capaz de recordar su nombre, como tampoco podía recordar el de
ninguno de sus empleados. Esperé observándome las uñas mientras
escuchaba los gritos que le pegaba a la chica con la que hablaba. Al
parecer Pam había salido de la oficina y no conseguían localizarla.
- Préstame atención Lucía, que veo que te distraes enseguida.
- Te presto atención, dime las cosas que tienes que hacer para organizarlas.
- Primero hacer la reservación para la cena con el señor que vi el otro día al que seguro le podemos vender algo, segundo, tengo que revisar los diseños nuevos que envió ayer el chico este que dibuja muy bien, tercero, corregir el proyecto que hizo Teresa porque tiene muchos fallos…
- ¿Teresa? ¿qué proyecto está preparando?
- Teresa no, está… la otra chica, cómo se llame…
- ¿Rocío?
- Esa, Rocío, da igual… ¿pero estás anotando todo? Porque lo tengo que terminar hoy, escribe más rápido: sexo, digo sexto… llamar a Pedro con el que quedé hace 2 días y a mi amiga la que es muy alta que me mandó un mail y le inventé que estaba de viaje…
¿Cómo que no la
localiza? Pues me lo hubiera dicho desde el principio. La llamo en 10
minutos a ver si ahora de una vez me la puede pasar porque es
urgente, aunque con la prisa que usted tiene… si fuera una cosa de
morirme ya iría en la caja a mi entierro.
- ¡La gente tan lenta! A ver Lucía, te sigo dictando mi lista. Tarea doce enviar mails a los inversores que queremos contactar
- Enviamos esos correos ayer
- ¿Han respondido?
- Aún no
- ¿Y cómo sabes que los recibieron?
- Porque el e-mail avisa si hay algún error en la dirección, lo regresa
- ¿Pero no han contestado?
- No
- Entonces les llamas y les dices: “Oiga don Pepe, ¿recibió el correo del proyecto de inversores? Se lo mandé ayer a las 10:25, revise por favor su mail y contéstenos cuando lo lea”
- ¿No es un poco absurdo? sólo ha pasado un día y se tendrán que leer el documento de 32 hojas que les mandamos.
- A ver Pepa, si te estoy diciendo que llames es que llames no que preguntes.
- Lucía
- ¿Qué Lucía?
- Soy Lucía
- Bueno Lucía, ¡¿te estás enterando de que tienes que llamar a los inversores o no?!
- Lo que tu digas
- Entonces, dame el teléfono de Anders para llamarla… a ver si de una vez me contesta.
- Amberst
Marqué el número de
teléfono y le entregué el auricular. No quería estar en el lugar
de la chica de recepción. Berenice es explosiva, lo digo por
definirla positivamente de alguna forma. Su tonó de voz empezó a
subir de decibelios de manera que todos los del departamento podíamos
oír como pedía amablemente que la comunicaran con Pam y
expresaba su molestia por no poder hablar con ella desde hace una
hora. Al parecer las de las de recepción o las secretarias se la
estaban rolando porque no desistía de que Amberst la atendiera…
- ¡Escúcheme bien!, soy Berenice Santos Robles, estoy muy ocupada y no estoy dispuesta a esperar más y por lo visto usted y sus compañeras no tienen las aptitudes suficientes para localizar a su jefa para una llamada ur-gen-te. Así que es la última vez que lo voy a decir y espero que lo haga al momento, ¡¿me entiende lo que es al momento?! Comuníqueme con… con… con…
Miré hacía el
escritorio donde estaba sentada. No lo podía creer, llevaba 25
minutos pidiendo hablar con ella y otra vez se le había olvidado el
nombre.
- Con…. ¡Ay por Dios! ¡Es la última vez que se lo digo! ¿Comuníqueme ya, ya en este momento con… Pa… Pa… Pamela Anderson y dígale que es urgente!
Balconeada casual
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