Por Fernando Guzmán de Anda
CH-473 resulta ser un nombre poco agradable para cualquier humano,
pero increíblemente alegre para una piedra porque, en realidad,
resultan muy contadas las rocas que reciben la fortuna de un nombre,
y quitando al selecto grupo de joyas famosas, la gran mayoría de los
conjuntos de minerales definidos, como la Real Academia
despampanantemente las define, pasan la totalidad de sus días
ignorados por los humanos.
No le
resultó sencillo el ser descubierta, CH-473 tuvo que danzar a lo
largo del sistema solar por más de 450 años luz antes de que
Cassandra Ordoñes, célebre astróloga venezolana, se dignara
considerar su existencia.
Los
científicos ignoran la gran trascendencia de sus nombramientos,
Cassandra emocionada por la composición 100% pura de Níquel del
catalogado asteroide no comprendió que al nombrar a aquella piedra,
fue para ella madre y razón de su existencia.
Porque
la simple posesión de un nombre hizo de la roca CH-473, no una roca
cualquiera CH-473, ¡única!, esa era la palabra; ese era el
sentimiento que recorría cada uno de
los átomos que componían los 407 kilómetros cuadrados de CH-473.
Pero las
rocas están condenadas a la infelicidad, tan pronto como recibió su
nombre vino con él una peculiar posdata: posible meteroide. Dos
palabras que catalogaban a CH-473 como un latente peligro, profética
carga genética que enemistaba al hijo con su madre y que al tiempo
que los acerca los convierte en temibles enemigos.
La
noticia tuvo un terrible impacto en los medios de comunicación. La
ciudad de Caracas entró en pánico, mientras unos compraban comida
enlatada para rato, otros excavaban esperanzados un refugio en el
patio trasero de sus casas.
Tuvo que
salir el presidente a dar un mensaje al pueblo venezolano, Chávez
aseguró que las fuerzas armadas saldrían a la defensa de la nación
y que la trayectoria del meteroide sería modificada por misiles del
ejército.
CH-473
vio a la distancia dos puntos amarillos, en unos segundos los misiles
mz-236 con cabeza termo-núclear se dejaron ver en plenitud. El
impacto fue catastrófico una gran nube de polvo rodeo a CH-473, un
segmento de más de 27 km2 se desprendió, CH-473 estaba
desconcertado, no esperaba tan calurosa bienvenida.
A causa
del impacto CH-473 comenzó a girar sobre su propio eje,
profundamente lastimado sólo subsistía en él el recuerdo de su
madre, que emocionada gritaba de entusiasmo CH-473 será tu nombre.
Lentamente el meteroide se acercaba a su hogar.
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