jueves, 8 de agosto de 2013

CH-473



 Por Fernando Guzmán de Anda


 CH-473 resulta ser un nombre poco agradable para cualquier humano, pero increíblemente alegre para una piedra porque, en realidad, resultan muy contadas las rocas que reciben la fortuna de un nombre, y quitando al selecto grupo de joyas famosas, la gran mayoría de los conjuntos de minerales definidos, como la Real Academia despampanantemente las define, pasan la totalidad de sus días ignorados por los humanos.

No le resultó sencillo el ser descubierta, CH-473 tuvo que danzar a lo largo del sistema solar por más de 450 años luz antes de que Cassandra Ordoñes, célebre astróloga venezolana, se dignara considerar su existencia.

Los científicos ignoran la gran trascendencia de sus nombramientos, Cassandra emocionada por la composición 100% pura de Níquel del catalogado asteroide no comprendió que al nombrar a aquella piedra, fue para ella madre y razón de su existencia.

Porque la simple posesión de un nombre hizo de la roca CH-473, no una roca cualquiera CH-473, ¡única!, esa era la palabra; ese era el sentimiento que recorría cada uno de los átomos que componían los 407 kilómetros cuadrados de CH-473.

Pero las rocas están condenadas a la infelicidad, tan pronto como recibió su nombre vino con él una peculiar posdata: posible meteroide. Dos palabras que catalogaban a CH-473 como un latente peligro, profética carga genética que enemistaba al hijo con su madre y que al tiempo que los acerca los convierte en temibles enemigos.

La noticia tuvo un terrible impacto en los medios de comunicación. La ciudad de Caracas entró en pánico, mientras unos compraban comida enlatada para rato, otros excavaban esperanzados un refugio en el patio trasero de sus casas.

Tuvo que salir el presidente a dar un mensaje al pueblo venezolano, Chávez aseguró que las fuerzas armadas saldrían a la defensa de la nación y que la trayectoria del meteroide sería modificada por misiles del ejército.

CH-473 vio a la distancia dos puntos amarillos, en unos segundos los misiles mz-236 con cabeza termo-núclear se dejaron ver en plenitud. El impacto fue catastrófico una gran nube de polvo rodeo a CH-473, un segmento de más de 27 km2 se desprendió, CH-473 estaba desconcertado, no esperaba tan calurosa bienvenida.

A causa del impacto CH-473 comenzó a girar sobre su propio eje, profundamente lastimado sólo subsistía en él el recuerdo de su madre, que emocionada gritaba de entusiasmo CH-473 será tu nombre. Lentamente el meteroide se acercaba a su hogar.

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