martes, 15 de julio de 2014

La Obra





Por José Francisco Macías Calleja.



 El público fue llegando poco a poco al teatro. El foro estaba enmarcado en una lluviosa tarde característica del incoherente clima de Mayo, por lo que la gente — a excepción de algunos fumadores que exhalaban bocanadas de humo en la banqueta — ya esperaban ansiosos el inicio de la presentación.



Dicho y hecho, cuando el reloj marcó las ocho de la noche, sonó la tercera llamada y comenzó la obra. Con las luces apagadas, los asistentes estaban preguntándose qué esperar al respecto de la obra. Si el teatro no es algo común, la obra en específico lo era aún menos. Muchos habían asistido invitados por familiares, o amigos; otros más asistieron por curiosidad, y no podría faltar aquel que había asistido por un deber moral.



Poco a poco los actores comenzaron a salir a escena, maquillados y disfrazados hasta quedar completamente irreconocibles. Todos eran unos perfectos mentirosos, dibujando en la mente del público las ideas de aquello que no existe, apareciendo como por arte de magia un mundo diferente y ajeno a lo cotidiano.



Las personas presentes se fueron metiendo en la trama, con las luces, el canto y el baile de los actores. Seguramente hubo muchos que no entendieron nada de lo que sucedía; sin embargo, había algo mágico, algo diferente en lo que les presentaban. La obra era una conjunción curiosa de lo bello y lo extraño, pero cautivaba los sentidos y la mente.



Aunque los actores fueran muy talentosos, viendo con atención a veces era posible notar en sus rostros el cansancio y el esfuerzo de tantos días de trabajo, empero de sus ojos se desprendía el gran orgullo que les parecía lo que estaban haciendo.



El camino andado fue llegando a su fin. El clímax marcó el inicio del desenlace, donde casi medio centenar de actores entregaron el último aliento. La historia terminó con un estruendo de luces y música que impactaron en lo profundo a los asistentes, aún superando cualquier prejuicio o defecto. Es curioso que la belleza apasionada en efecto cambia la realidad en que viven los hombres, a pesar de la dureza de algunos. Y los actores fueron premiados por su esfuerzo inundados por los aplausos.


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