Por
Francisco José Anaya Rodríguez.
Con
frecuencia realizo largas caminatas en los bosques cercanos al
Popocatepetl y al Iztaccihuatl, en ellas me esfuerzo en guardar
silencio… para escuchar su sinfonía. La armonía mengua cuando me
topo con personas que al tiempo que caminan velozmente, conversan a
grandes voces.
Pienso que ellas no van a la escucha sino a la ¡caza! de los “atractivos naturales del bosque”: el paisaje, la cascada, la cueva, la cima. Anhelan llegar a su destino, tomarse una foto y, publicarla, al instante, en sus redes sociales. En medio del ruido y la prisa ¿escuchan la incesante sinfonía?... ¿Se encuentran con su Compositor y Director?
Pienso que ellas no van a la escucha sino a la ¡caza! de los “atractivos naturales del bosque”: el paisaje, la cascada, la cueva, la cima. Anhelan llegar a su destino, tomarse una foto y, publicarla, al instante, en sus redes sociales. En medio del ruido y la prisa ¿escuchan la incesante sinfonía?... ¿Se encuentran con su Compositor y Director?

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